TIC, TAC, TEP: Aprender en el siglo XXI

Tecnologías Información, Aprendizaje y Participación


1 comentario

Resaca después de PISA

Hoy he leído dos artículos diferentes sobre la educación y la escuela, que, tras el revuelo levantado una vez más por los mediocres resultados obtenidos por nuestros jóvenes en el informe PISA, ponen de manifiesto que sí que sabemos lo que deberíamos hacer. Otra cosa es que consigamos que los políticos de turno tomen las decisiones correctas.

Del primero, “La Escuela Permeable” publicado en el PAIS, destacaría las ideas de que la implicación de las familias en la educación de sus hijos tiene un claro reflejo positivo en los resultados obtenidos por éstos. Sin embargo, en muchas ocasiones los propios centros educativos se cierran a las familias, prefieren mantenerlos al margen y no les permiten pasar más allá de la puerta salvo en ocasiones muy determinadas. Por otro lado, el apoyo de los padres en otros aspectos como son los trabajos escolares no debe convertirse en una dependencia que reste autonomía a los alumnos.

¿Qué hacer?

Se deben fomentar las vías de participación y comunicación entre la escuela y las familias, se debe mejorar la predisposición a colaborar de ambas partes. Los profesores no pueden ver a los padres como una amenaza, ni los padres verlos como enemigos de sus hijos. Forman un equipo en el que, los maestros son los especialistas en el aprendizaje, aunque también colaboren en el desarrollo social y afectivo; mientras que las familias, además de aportar vínculos afectivos, deben enseñar los quehaceres de la vida cotidiana.

Por otra parte, las familias, pueden apoyar a sus hijos sin restarles autonomía, supervisándoles y no centrando la ayuda en los contenidos, sino en la gestión del tiempo, en el interés por lo que sucede en la escuela, en la supervisión de la realización de los deberes…”, como sugiere el filósofo José Antonio Marina, presidente de la fundación Universidad de Padres.

Pero hacen también haría falta…

Cierto es, que para que esto sea posible, es necesario favorecer la conciliación laboral con el horario escolar. Un efecto positivo de la grave crisis de empleo que vivimos en España, es que muchos padres y madres, al encontrase desempleados, pueden implicarse de forma más activa en la educación de sus hijos. Esta opción debería de seguir siendo posible cuando, ojalá que  no tarde mucho, superemos la situación actual.

Otra visión, más centrada en la Innovación Educativa

Por su parte, Carlos Magro nos habla en su blog de su participación en el programa de La 2, “La aventura del Saber”, donde se trató el tema de la Innovación Educativa y cómo debemos concentrar los esfuerzos en trabajar de forma coordinada en los aspectos pedagógicos, tecnológico y organizacional para de veras conseguir ese modelo de Educación que nos permita abordar nuestro futuro con los recursos adecuados Y esto pasa por “centrarnos más en los procesos y menos en los contenidos, por poner el foco en los cómo aprendemos y cómo enseñamos pero también en cómo construimos entornos de aprendizaje y contextos educativos que favorezcan estos aprendizajes y la incorporación de estas tecnologías”. Justo, justo, lo que estamos haciendo en España, volviendo a la implantación de reválidas en distintos niveles educativos, eliminando asignaturas de “escasa relevancia” como la música y las artes, y metiendo él inglés, alemán o chino con embudo, cuando no somos capaces de fomentar en los niños  la afición a la lectura. Perdonad por el sarcasmo… No puedo evitarlo.

¿Qué tienen en común ambos enfoques?

Lo que tienen en común es que la Educación no puede, no debe estar encerrada entre las cuatro paredes de la Escuela (ni en las de casa, pese al auge que está experimentando en algunos países “la escuela en casa”, en mi opinión, una peligrosa amenaza para la igualdad, salvo en excepciones justificadas). Nuestros hijos se mueven en un entorno que las nuevas tecnologías han convertido en un “continuum”. Si la escuela da la espalda a esa realidad, lo que aprendan en esa escuela no les va a servir para desenvolverse en su vida adulta, porque es en esa realidad donde van a tener que hacerlo. La escuela, la familia, les tiene que dotar de herramientas, actitudes, pautas, modelos, espíritu crítico, conocimientos también, sí, pero sobre todo aprender a adquirir en el que necesitas en un momento dado, saber buscarlo. Estos son los entornos de aprendizaje de los que nos habla Carlos Magro, de que maestros y familias trabajen juntos para crear los contextos educativos que los permitan.

Anuncios


3 comentarios >

El Periódico The Guardian publicó a primeros de febrero un artículo de la Teacher Network sobre el futuro del aprendizaje online, los desafíos, las oportunidades y la creatividad. Toca varios temas interesantes, pero me han llamado la atención especialmente dos.

  • El primero, sobre la seguridad en Internet. El informe Ofsted “The Safe Use of Technologies” (2010), ya apuntaba a que los alumnos que tenían una mayor libertad para usar nuevas tecnologías en la escuela tenían una mejor comprensión sobre su seguridad online. Paul Tombs, responsable de educación en Zurich Municipal resalta el papel vital que tienen los padres en la transmisión de los mensajes sobre seguridad en Internet, aunque reconoce que hay otras dos dimensiones más, de gran importancia: los profesores y los propios alumnos. Los niños más pequeños necesitan ayuda para aprender a moverse de forma independiente en el mundo online, igual que les enseñamos a cruzar la calle con precaución. Sin embargo, los niños mayores necesitan tener conciencia de lo que supone su “huella digital”, haciendo énfasis en la prevención, en saber que cualquier contenido que suban a Internet (fotos, videos etc) puede estar disponible “eternamente”, y cómo ser conscientes de que esa huella puede ser usada en su beneficio en el futuro.

logo

  • El segundo, sobre la tozuda evolución de los Curricula educativos en distintos países hacia el desarrollo de habilidades que dan la espalda la mundo real. Charlotte Calvin, curator de Tedx Youth resume en una acertada frase: Los niños normalmente no disponen de un “puente entre la escuela y la vida real” , especialmente cuando terminan la escuela primaria, donde es más natural encontrar un aprendizaje trans-curricular. Sin embargo, se diseñan nuevos Curricula que dan relevancia a la “repetición cognitiva, la memoria y la comprensión”, cuando lo que el mundo real y la nueva economía reclaman es “metacognición y habilidades de pensamiento superior”.

En UK, este mes de Septiembre, entrará en vigor el nuevo Curriculum. En España volvemos a un aprendizaje orientado a “pasar la reválida”. Las prohibiciones no son una solución eficaz para que nuestros hijos estén más seguros en su dimensión online. Habrá que enseñarles a detectar las situaciones potencialmente peligrosas y a evitarlas. Tendrán que aprender a ser autónomos, y a hacerse en parte protagonistas y responsables de su propio aprendizaje. Para ello tendrán que desarrollar nuevas habilidades que les permitan desenvolverse con éxito en este nuevo entorno online (de aprendizaje, de ocio, de productividad). Por ello es importante que los Curricula se diseñen con una perspectiva amplia y que, no sólo los alumnos, sino también profesores y padres, aprendan a su vez a moverse adecuadamente en este entorno, para guiara los jóvenes, pero también para seguir desarrollándose ellos mismos, para seguir “aprendiendo toda la vida”.

TEDX Youth

TEDX Youth

 


Deja un comentario

¿Está el libro, en su soporte de papel tradicional, abocado a la extinción?

Flor (Blackstonia perfoliata)

Flor (Blackstonia perfoliata) (Photo credit: Joaquim F. P.)

Hace un par de semanas terminé el MOOC de MiriadaX “Educación Digital del Futuro”, de la Universidad Carlos III. En el primer módulo, centrado en fenómeno de la interacción, para estudiar el papel que la tecnología digital puede tener en la educación, el profesor Antonio Rodriguez de las Heras (¡que lujo escucharle!) nos planteaba conceptos como  “interacción”, “espacio sin lugares”, “granularidad”,“fragmentos vs. piezas”, “plegado”, “oralidad de la digitalidad”, “el libro como cápsula”, “caja de piezas” y nos planteaba reflexionar sobre el uso del libro en general y su uso en la educación en particular,a causa de las transformaciones que se están produciendo en la forma de transmitir el conocimiento.

Os dejo mis reflexiones al respecto, y una simpática anécdota al final…

En mi opinión, el libro, en su soporte de papel tradicional, nunca va a desaparecer. Otra cosa distinta es que coexistan distintos formatos que elijamos según el contenido y el uso y las circunstancias en que accedamos a él.

Hemos hablado del libro como un contenedor de información, como un empaquetamiento de información que tiene que soportar bien el paso del tiempo y del espacio y que, por tanto, no facilita la interacción necesaria para establecer un auténtico proceso de comunicación. También hemos hablado de la sublimación del papel del libro en nuestra cultura. Para algunas personas leer es una necesidad básica, como podría ser comer. Necesitamos comer para vivir, pero no siempre podemos ni queremos comer las mismas cosas. A veces, nos apetece algo sencillo, sin pretensiones, un bocadillo de mortadela. Otras veces, nos damos el gusto de tomar algo exquisito, un buen asado. Para el bocadillo no necesitamos menaje, pero para el asado ponemos una buena mesa, buen mantel, buenos cubiertos. Todo ello se suma al placer de la comida, enriqueciendo la experiencia.  El bocadillo, nos puede dar también total satisfacción por poder tomarlo en el parque, sentados en la hierba, con un par de amigos y disfrutando del primer sol de la primavera, aunque sea en la breve pausa de la comida.

La gran ventaja de poder acceder a un libro en formato digital, por ejemplo en un eBook, está en permitirnos acceder a ese contenido en cualquier momento, en cualquier lugar, disponiendo en todo momento de nuestra completa biblioteca en un pequeño dispositivo que podemos llevar siempre con nosotros. Su portabilidad, su ergonomía, su capacidad de permitirnos acceder cómodamente a la información que contiene, nos permiten disfrutar del sencillo pero apetecible bocadillo en el parque. Nos cubre una necesidad.

Sin embargo, a veces necesitamos algo más. Algunos libros, son como pequeñas obras de arte. Además de ser contenedores de información, pueden transmitirnos emociones, hipnotizarnos. ¿Podemos decir que, en este caso, no se produce una “comunicación” del autor con el lector, más allá de una mera transmisión de información? Pueden ser los hermosos libros infantiles ilustrados, que son capaces de encerrar magia y misterio; libros de arte, de poesía… Son libros que aparte de la “información” que contienen, plástica, artística, rítmica, son capaces de despertar determinados sentimientos o emociones en el lector. Es cierto también, que para poder producir este efecto, no se pueden leer de forma apresurada, en cualquier parte. Precisan de un determinado estado anímico, de una predisposición del lector para “conectar” de una manera más íntima. Precisan de una “mesa bien puesta”. Nunca podrán ser sustituidos por el formato digital. Pero tampoco es necesario.

Por tanto, cuando necesitamos acceder de forma práctica y cómoda a determinada información, y los formatos digitales nos la facilitan, bienvenidos sean. Cuando nos tocan el lado emocional… es otra cosa. No quiero tener en mi casa todos los libros que ha leído o leeré. Es imposible. Pero hay determinados libros que no pueden faltar en mis estanterías.

En la dimensión educativa esta distinción sigue siendo válida, pero entran en juego otros aspectos. Nuestros hijos disfrutarán pasando las páginas de sus libros ilustrados, disfrutarán del olor de un libro nuevo, de la suavidad del papel… pero es cierto que en el mundo de hoy necesitan adquirir una serie de destrezas necesarias para identificar qué información necesitan, dónde localizarla (identificar fuentes y considerar su grado de fiabilidad), y cómo utilizarla (qué herramientas son necesarias) para conseguir sus objetivos. Los libros de texto tradicionales se quedan cortos. Los niños están rodeados de una serie de potentes estímulos que compiten por su atención. Es preciso aprovechar la potencia de estos estímulos que están más enfocados a facetas de entretenimiento para dar un carácter lúdico a los contenidos educativos que los haga mucho más atractivos, para aprovechar el tirón de esa capacidad de interacción que tanto les engancha con el objeto de estimular su propia elaboración de conocimiento, combinando creativamente las múltiples “piezas” que ponemos a su disposición. Hay que redefinir los contenidos de los currícula escolares atendiendo a esta nueva forma de acceder al conocimiento, de generar conocimiento, ya que es la única forma sobrevivir en esta realidad digital en la que estamos inmersos. Los nuevos contenidos deberían ser esas piezas básicas, que los niños deberán aprender a combinar usando las distintas herramientas que los profesores les ofrezcan. El libro de texto, en formato digital, puede ser una más de estas herramientas, pero NO la única.

Lo prometido, la anécdota:

Un día de primavera en el campo, mi hijo de siete años me ofrece un pequeño ramo de florecillas silvestres. Le doy las gracias y le digo:

“Qué pena que se marchiten tan pronto”.

Él me contesta:

“Ponlas a secar en un libro, mamá”

“Pero si aquí no tengo ninguno”, le digo yo.

“¿Cómo que no?”, contesta. Puedes meterlas en tu Kindle  🙂

Creo que Amazon todavía no ha pensado en incorporar la función de “prensa de flores” en los Kindle, pero todo será cuestión de proponérselo.